Antonia Eriksson, una historia de superación en Instagram

Las redes sociales como Facebook o Instagram nos acompañan en nuestro día a día. Nos permiten estar más cerca de nuestros amigos, de nuestra familia; nos permiten conocer nuevos lugares, recetas increíbles, consejos de belleza, y mil cosas más. Y a veces, también se descubren grandes historias de personas que encontraron en ellas una salida para superar un camino lleno de dificultades. Este es el caso de Antonia Eriksson.

A Antonia le fue diagnosticada una anorexia nerviosa a mediados de 2012. Dado su estado de salud, tuvo que ser hospitalizada y en ese momento decidió crear una cuenta de Instagram donde ir contando cómo era su vida: @eatmoveimprove.

Las primeras fotos relatan cómo era su día a día, sus logros, sus obstáculos, el apoyo que recibía de su familia y, algo muy importante, el que recibía de sus seguidores. En un primer momento, su cuenta era anónima, pero pasado unos días decidió presentarse con su verdadero nombre.

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Antonia Eriksson

En enero de 2014 el Daily Doy publicó una entrevista en la que la jóven sueca hablaba de cómo compartir sus vivencias a través de internet la había ayudado a sentirse mejor:

“Instagram me ayudó mucho. Encontré personas que se sentían igual que yo o libraban batallas como la mía (…) Nos apoyamos mucho mutuamente y cuando me sentía decaída, siempre podía volverme hacia mi ‘familia Instagram’ en busca de respaldo y consejo”

A día de hoy casi dos años después de ser hospitalizada, su cuenta de Instagram tiene más de 39K seguidores, y las fotos que sube han cambiado drásticamente. Podemos verla con sus rutinas de ejercicios, con sus amigos del instituto o con su familia.

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Finalmente, también se decidió por crear un blog, donde podremos encontrar su historia completa. Nos quedamos con esta conmovedora frase de  su entrevista:

“Quiero inspirar a las personas. Quiero que alguien me mire y diga, ‘gracias a ti no me di por vencida'”

El uso terapéutico que ha hecho Antonia de su cuenta de Instagram no es el único ejemplo, además existen centros de ayuda a personas con desórdenes alimenticios que respaldan estas nuevas formas de relacionarse. Por ejemplo, Hanna Kihlander portavoz de “Frisk och Fri”  (organización con sede en Estocolmo dedicada a luchar contra los desordenes alimenticios), hablaba en una entrevista concedida a la radio nacional de Suecia de cómo el social media había cambiado la forma en la que este tipo de organizaciones luchaban día a día y se relacionaban con los jóvenes.

“Estamos tratando de llegar a los jóvenes con algo diferente y tratamos de escribir sobre las cosas de las que hablan en estas plataformas. Los medios sociales son un desafío y una oportunidad para nosotros”

Sin duda, un gran ejemplo de cómo contarle al mundo nuestros miedos y preocupaciones pueden ayudarnos a encontrar soluciones en momentos difíciles de nuestra vida.

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